El presidente de la Fundación Vida Nueva relató en Punto Justo cómo fue la audiencia con el Papa y presentó el trabajo realizado sobre consumos problemáticos en Latinoamérica. También anticipó sus expectativas por la visita del Sumo Pontífice a la Argentina.
Luis Suárez, presidente de la Fundación Vida Nueva, contó en Punto Justo cómo fue el encuentro que mantuvo con el papa León XIV el pasado 27 de agosto. El dirigente social, que ya había tenido la posibilidad de conocer al papa Francisco, destacó la solemnidad y la carga emocional de esta nueva audiencia: “Esta era como que tenía un poquito más de solemnidad, una cosa más fuerte”. Según relató, pese a pensar durante mucho tiempo qué decirle al Pontífice, el momento de tenerlo enfrente terminó siendo difícil de procesar.
El motivo central de la audiencia fue la presentación de un manual sobre consumos problemáticos en Latinoamérica, elaborado por el CELAM junto con el PLAPA (Pastoral de Adicciones de Latinoamérica). Suárez explicó que un grupo de trabajo permaneció tres días en Roma para terminar el material antes de entregárselo al Papa, en una iniciativa orientada a abordar una problemática que atraviesa a distintos países de la región.
Durante la entrevista, Suárez también marcó una continuidad entre el mensaje de León XIV y el legado de Francisco, especialmente en relación con quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. En ese sentido, recordó una de las ideas transmitidas por el actual Pontífice: “Como decía el Papa Francisco, hay que abrazar a los que están caídos”.
De cara a la visita pastoral de León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, el presidente de la Fundación Vida Nueva sostuvo que el mensaje del Papa debe ser entendido principalmente desde una dimensión pastoral y evangélica, aunque reconoció que inevitablemente tendrá impacto en un país atravesado por distintas problemáticas sociales. “El mensaje es pastoral y evangélico, nada más y nada menos de recordar las palabras de Cristo”, señaló.
Finalmente, Suárez definió la audiencia como una “bendición” y puso el foco en el valor simbólico de que un laico pueda acceder personalmente al Papa. “A veces hay familias que ahorran todo un año para escuchar el Angelus”, reflexionó. Con esa experiencia como punto de partida, aseguró que espera que la visita a la Argentina deje un mensaje de “luz y esperanza” para la sociedad.















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