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Memoria y democracia: la historia del Pozo de Banfield y las luchas que dejaron derechos

Un bloque de Punto Justo repasó las marcas que dejó la última dictadura cívico-militar en la Argentina y puso el foco en el terrorismo de Estado, la resistencia de los detenidos y el papel de la juventud en la conquista de derechos.

A 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, el programa Punto Justo abrió un espacio de reflexión sobre la importancia de la memoria colectiva y la vigencia de aquellos hechos en la democracia actual. En ese recorrido, el Pozo de Banfield apareció como uno de los principales símbolos locales del terrorismo de Estado y como un lugar que permite recuperar las historias de quienes fueron víctimas de la represión.

La entrevista también trazó un paralelismo entre el modelo económico impulsado durante la dictadura, particularmente bajo la conducción de Martínez de Hoz, y algunas problemáticas presentes en la actualidad. En ese análisis se mencionaron el “salario pisado” y el avance del individualismo como mecanismos de disciplinamiento social, planteando cómo determinadas consecuencias económicas y sociales pueden extenderse más allá del período histórico en el que fueron implementadas.

Uno de los momentos centrales estuvo dedicado al funcionamiento del Pozo de Banfield como centro clandestino de detención y maternidad clandestina. Allí se recordó el caso de Adriana Calvo y el nacimiento de su hija durante el cautiverio. El relato destacó, además, la solidaridad entre las mujeres detenidas, que llegaron a formar una verdadera “muralla humana” para proteger a los bebés que nacían en esas condiciones.

La conversación también puso el foco en la juventud como protagonista de las luchas sociales y políticas. A partir de la referencia a la “juventud maravillosa” de Juan Domingo Perón, se repasaron las historias de estudiantes como María Claudia Falcone y el testimonio de Pablo Díaz, sobreviviente de la Noche de los Lápices. El eje estuvo puesto en recuperar el sentido colectivo de aquellas luchas y en recordar que muchos derechos que hoy parecen incorporados a la vida cotidiana fueron producto de la movilización.

El bloque cerró con una reivindicación de la memoria, la verdad y la justicia, bajo la idea de que detrás de cada derecho conquistado existe una historia de organización y lucha. En ese sentido, el boleto estudiantil fue presentado como un ejemplo concreto de cómo las conquistas sociales tienen un origen colectivo y de por qué, según lo planteado durante el programa, mantener viva la memoria resulta fundamental para la democracia.

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