Convocó a las empresas y prometió depositar fondos en medio de recortes de hasta el 30% en las frecuencias. El conflicto pone en jaque el transporte diario de millones de personas.
El Gobierno nacional busca desactivar una nueva crisis en el transporte público y convocó de urgencia a las empresas de colectivos a una reunión clave este jueves. Desde la Secretaría de Transporte aseguran que en las próximas horas se acreditarán los fondos necesarios para destrabar el conflicto, en medio de un escenario que ya impacta en la calle: varias líneas del Área Metropolitana de Buenos Aires redujeron hasta un 30% sus frecuencias, especialmente en horarios pico, afectando a miles de usuarios.
El reclamo del sector empresario se centra en el fuerte aumento de los costos operativos, principalmente por la suba del gasoil, que registró un incremento cercano al 25% en el último mes. Las compañías advierten que la estructura de subsidios quedó desactualizada frente a este escenario, ya que el cálculo oficial se hizo con valores del combustible considerablemente más bajos. En este contexto, exigen una actualización urgente de los montos y un adelanto de fondos para poder sostener el servicio sin mayores recortes.
Por su parte, desde el gremio de la UTA también encendieron las alarmas: advirtieron que si los choferes no cobran sus salarios, podrían paralizar el servicio. “Chofer que no cobra, no sale a trabajar”, remarcaron, dejando en claro que las próximas horas serán determinantes. Actualmente, el Estado cubre alrededor del 65% del costo del sistema mediante subsidios, que rondan los 90.000 millones de pesos mensuales. Sin embargo, la tensión crece y el margen de negociación se achica, mientras millones de pasajeros esperan una solución que evite un nuevo paro.





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