En el programa Tarde Otra Vez de Radio Brújula, Rubén y Sergio, dos veteranos de la Guerra de Malvinas, compartieron sus vivencias sobre el conflicto que marcó sus vidas y la de toda una generación. «Cada 2 de abril es un día de emociones encontradas. Para algunos es una conmemoración, para otros es revivir el regreso a casa», expresaron, dejando en claro que el recuerdo sigue tan presente como hace más de cuarenta años.

Ambos excombatientes relataron cómo, en medio del servicio militar obligatorio, fueron enviados a Malvinas sin saber con certeza qué enfrentarían. «Nos mirábamos sin entender del todo lo que pasaba», recordaron sobre su llegada a las islas. La precariedad con la que fueron equipados se volvió evidente al instante: «Yo fui con una campera Due, un pantalón de grafa y un pullover», contó uno de ellos, destacando la falta de preparación para el clima extremo.
La improvisación también se hizo notar en la estrategia militar. Mientras el pueblo argentino pasaba del repudio a la dictadura a vitorear la recuperación de las islas, los soldados eran enviados a combatir sin información clara. «La misma gente que había ido a repudiar al ejército, a los dos días lo aplaudía», señalaron con ironía. A pesar de todo, el humor se convirtió en una herramienta para sobrellevar el miedo y la incertidumbre del combate.
Los relatos también abordaron la valentía de los pilotos argentinos, quienes desafiaron las condiciones más adversas para cumplir sus misiones. «Sin iluminación adecuada, volaban a metros del mar para evitar los radares enemigos», destacaron, recordando la destreza que asombró al mundo y quedó en la historia de la aviación militar.
El regreso al continente, lejos de ser un alivio, se convirtió en una nueva batalla. «Nos trajeron en micros con los vidrios tapados para que nadie nos viera», denunciaron. La lucha por el reconocimiento oficial de su estatus de excombatientes se extendió por décadas, y no fue sino hasta 1994 que la Nación los reconoció formalmente. En el camino, muchos veteranos sufrieron el abandono y hasta la represión por parte del propio Estado.
Hoy, los excombatientes siguen peleando por mantener viva la memoria y por un país unido. «La única manera de hacer daño a la Argentina era desuniendo al pueblo, y lo lograron», reflexionaron. Sin embargo, su mensaje es claro: «Ser patriota es defender la patria y dar la vida por ella». Su testimonio es un recordatorio de que la lucha por Malvinas no solo se dio en el campo de batalla, sino que continúa en la memoria de quienes la vivieron y en la conciencia de todos los argentinos.

